Otronia en invierno: la belleza de un viñedo en reposo

Mientras la nieve cubre los viñedos de Bodega Otronia y transforma el paisaje en una postal patagónica única, la vid atraviesa uno de los momentos más importantes de su ciclo: el reposo vegetativo.

Ubicada en Sarmiento, Chubut, una de las regiones vitivinícolas más australes del mundo, Otronia convive con condiciones extremas. Los días son más cortos, las temperaturas descienden por debajo de cero y el viento patagónico sigue siendo protagonista. Sin embargo, lejos de detenerse, la naturaleza se prepara silenciosamente para una nueva temporada.

Luego de la cosecha, la planta inicia una serie de procesos internos. Las hojas pierden progresivamente su clorofila y se tiñen de amarillos, ocres y marrones, regalando los últimos colores del otoño antes de caer. En ese momento, la vid entra en dormición o reposo vegetativo, una etapa en la que deja de crecer y reduce su actividad al mínimo.

Poco antes de entrar en el reposo vegetativo, la planta aprovecha la energía y los nutrientes acumulados en sus hojas para trasladarlos hacia sus estructuras permanentes: tronco y raíces. Elementos esenciales como el fósforo y el nitrógeno quedan almacenados para ser utilizados cuando llegue la primavera y comiencen a surgir los nuevos brotes.

La vid también desarrolla mecanismos naturales de protección frente al frío. Las yemas, que darán origen a los futuros brotes, se recubren con capas protectoras que actúan como un escudo contra las bajas temperaturas. Al mismo tiempo, los tejidos permanentes acumulan sustancias que disminuyen el punto de congelación del agua en el interior de las células, permitiéndoles sobrevivir a las rigurosas condiciones invernales.

Es una etapa silenciosa, pero fundamental. Mientras el paisaje parece detenido bajo la nieve, en el interior de cada planta se desarrollan procesos que serán determinantes para la próxima cosecha. También es el momento en que se realiza la poda de invierno, una práctica clave para equilibrar el crecimiento futuro de la vid y definir el potencial productivo de la nueva temporada.

En Otronia, el invierno no es simplemente una estación. Es parte de la identidad de un lugar donde la viticultura se desarrolla al límite de lo posible. Entre nevadas, vientos australes y paisajes infinitos, la naturaleza demuestra que incluso en el reposo hay vida, preparación y belleza.



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